Las migraciones por encima del muro

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La migración se ha colocado en el primer lugar de la agenda internacional, tanto a raíz de la crisis migratoria de los niños y niñas no acompañados retenidos en la frontera estadounidense con México en 2014, como por los anuncios y primeras acciones de la nueva administración gubernamental de Donald Trump. Sin embargo, más allá del muro y las disposiciones restrictivas para la migración, ¿qué encierra este fenómeno y qué perspectivas depara para nuestro país el cumplimiento de tales disposiciones?

La migración se manifiesta sobre variables de tiempo y espacio, es decir desde el cambio del ambiente sociocultural y su influencia sobre los individuos y su entorno (Herrera C., 2006), pero su explicación se complementa por razones estructurales e históricas como un fenómeno que ocurre en una realidad social diversa y cambiante, por lo que su estudio debe hacerse desde múltiples disciplinas.

“La migración es un proceso social porque se explica no sólo a partir de factores económicos y políticos, sino que es el resultado de una compleja dinámica de cambios y múltiples interacciones que afectan al conjunto de la sociedad (Massey et al. 1987)”, (Durand & Schiavon, 2010, p. 35).

Entre las causas y orígenes de la migración, siguen siendo fundamentales la económica, la pobreza y la ausencia de empleo, o las reducidas oportunidades laborales, cuyas circunstancias caracterizan a los países “expulsores”, y explican, pero solo parcialmente, la salida de los trabajadores de sus fronteras.[1] Como fundamento de tales motivaciones, resaltan las asimetrías con los países “receptores”, que se constituyen en polos de atracción, cuyas características de crecimiento promueven la captación de mano de obra a menor costo de la propia y/o que por procesos de acumulación, incentivan la migración laboral.[2] Las desigualdades son un motor de desplazamiento, como lo que ocurre dentro de los países con la movilidad de lo rural a lo urbano, o de los países pobres a los países ricos. Sin embargo, las desigualdades por sí solas no explican todas las relaciones y razones migratorias que, además, tiene que ver con complejas e históricas vinculaciones entre los países de inmigración y de emigración. (Sassen, 2013).

La migración en la actualidad

 

En el mundo se registran en la actualidad 244 millones de inmigrantes, residentes en un país distinto al que nacieron. La mayor cantidad de inmigrantes radica en Estados Unidos (46 millones, 19%), seguido de Alemania (12%) y Rusia (11.6%). Los países que tienen más población viviendo fuera de sus fronteras son India (16 millones), México (12 millones) y Rusia (10.6 millones) (ONU, 2015). En tanto que los mayores corredores migratorios se ubican entre México y Estados Unidos; Rusia y Ucrania; India y Emiratos Árabes Unidos; y Bangladesh e India (CONAPO, 2015). Además, “En 2014, 14.4 millones de personas obtuvieron protección bajo el estatus de refugiados, […] El ACNUR protege a casi 55 millones de personas, en su mayoría son desplazados internos”. (Serrano Herrera & Jaramillo Benítez, 2015, p. 33)

Las migraciones desde África y Medio Oriente hacia Europa constituyen la zona más mortal, con un registro de más de 23 000 muertes entre 2000 y 2014. (Grasso, 2014), solo en 2015, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reportó 3 770 muertes en el Mediterráneo y 417 en la región de México-Estados Unidos y Centroamérica-México (OIM, 2016, p. 3). Los testimonios de los migrantes muestran las historias contemporáneas más deleznables de la humanidad, sujetos cuyos derechos fundamentales son conculcados constantemente. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, entre 2008 y 2009 documentó un promedio de 1 600 secuestros diarios de migrantes, en su mayoría de centroamericanos (CMW, 2011).

En el sistema migratorio subregional del triángulo norte de Centroamérica, México y Estados Unidos hay, actualmente, una circulación de migrantes laborales en los pasos fronterizos de Guatemala a México de cerca de 750 000 personas[3] (Colef, 2016). Según el Instituto Nacional de Migración (INM) de México, de 140 000 eventos de centroamericanos anuales con intención de llegar a Estados Unidos, 45 000 ingresos a México de mujeres centroamericanas sin documentos migratorios se ven sujetas, en su mayoría (70%) a algún tipo de abuso sexual (Nájera Aguirre, 2015). “Durante todo este tiempo, […] buscaban a las mujeres que ahí estábamos para abusar de nosotras (Nancy, salvadoreña, 24 años, soltera, 1 hija)”. (CMW, 2011, p. 2)

Consecuencias y retos ante las políticas migratorias de la administración Trump

La importancia de la migración reside, en primer lugar, en su significación social relativa a la cantidad de población inmigrante[4] y en proceso migratorio, pero, especialmente, por el entorno de su vulnerabilidad a los riesgos por el origen, la trayectoria, el destino y el retorno.

Efectivamente, la decisión de emigrar es un proceso en que la persona se ve afectada por las razones que lo lleva a emprender su salida y por la forma en que esta decisión se da (rompimiento con el entorno social y familiar y compromisos económicos asumidos y previsibles); la trayectoria (quizás el momento de mayor vulnerabilidad), involucra las amenazas que impone la incidencia creciente del tráfico de personas y la trata, el abuso sexual, la esclavitud, la extorsión, los secuestros, la violencia, así como el abuso y maltrato por parte de autoridades; finalmente, el destino conlleva el riesgo constante a la detención y deportación. Estas vulnerabilidades se vinculan a las deficiencias y debilidades de las instituciones gubernamentales y/o a las falencias en las regulaciones, normativas y leyes en procura de la protección y vigencia de los derechos humanos de los migrantes.

Este panorama de crisis humanitaria tenderá a agravarse ante las medidas restrictivas y punitivas que la nueva administración del gobierno de Estados Unidos ha iniciado. Con el objetivo de reducir los flujos migratorios, además de la orden ejecutiva para la construcción del muro a lo largo de la frontera con México (Riestra, 2017), se dio el intento de impedir el ingreso Estados Unidos de personas provenientes de siete países de Oriente Medio y África; plantea además, incrementar las deportaciones, lo que aplicaría a los que estén sujetos a una orden final de deportación, a todos los indocumentados –prioritariamente, a quienes hayan cometido delito penal imputable–, estén condenados o acusados de cualquier delito, y a quienes, a criterio de la autoridad migratoria, constituyan un riesgo para la seguridad pública o nacional; a ello se suma la orden de expeditar los procesos para acelerar las deportaciones, generalizar las detenciones sin posibilidad de liberación temporal, permitir que todas las autoridades municipales y policiales adquieran facultades para detener individuos bajo sospecha de ser indocumentados, entregarlos a las autoridades migratorias y acelerar los procesos judiciales de deportación. (The White House Gov, 2017) (Departament of Homeland Securiy, 2017).

Los anuncios y las acciones ejecutivas han despertado, por una parte, un crecimiento de las expresiones nacionalistas y xenofóbicas, pero también una oleada en el mundo y en Estados Unidos de reacciones de rechazo por medio de manifestaciones públicas, declaraciones y recursos judiciales.

Las preocupaciones van más allá del simbolismo mediático que ha trascendido por la decisión de construir un muro. Efectivamente, hacia allí apuntaría una matemática simple que cruce de las siguientes variables: reducción del paso fronterizo con la implementación del muro, incremento de las deportaciones,[5] reducción de las remesas[6] y posibles incrementos a los costos de sus envíos. Si a lo anterior sumamos la revisión de la política económica y los tratados comerciales, en dado caso implicara la reducción de sus cuotas de importación,[7] tendríamos como resultado una combinación que apunta a grandes desafíos en materia económica y social para nuestro país. El nombramiento de varios funcionarios en la administración que encabeza Trump, cuyo perfil denota un escalón más en las visiones de seguridad nacional –iniciadas en septiembre de 2001-, reforzaría conceptos y estrategias de “guerra contra el terrorismo y contra el narcotráfico” y contra todos los “hombres malos”.

El apertrechamiento detrás del muro, le da abrigo al nacionalismo y a sus expresiones exacerbadas, a sus medidas fiscales de reducción de impuestos a los grandes inversores y al franco retroceso en materia social en salud y educación, y sobre el cambio climático (Fragoso, 2017).[8] Las políticas migratorias se dan en el contexto de otras que hacen prever riesgos bélicos, incluso nucleares, y una concentración de poder de corte autoritario, lo que implicaría para la región un endurecimiento de la política exterior focalizada en la seguridad. Este signo ha sido evidente en la reciente visita a Guatemala del Secretario de Seguridad Nacional, John Kelly.

Los desafíos para el Estado y la sociedad guatemalteca son apremiantes y deberían conducir a esfuerzos comunes en materia de protección a las poblaciones vulnerables y migrantes; además, para promover el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, la justicia, el desarrollo humano y el bienestar.

Bibliografía

Colef, E. (2016). “EMIF SUR Indicadores Anuales, 2015”. Disponible en colef.mx:                 https://www.colef.mx/emif/resultados/indicadores/indicadores/Sur/2015/Indicadores%20EMIFS              ur%20(Anual-2015).pdf

Nájera Aguirre, J. N. (2015). “El complejo estudio de la actual migración en tránsito por México:                Actores, temáticas y circunstancias”. En Migraciones internacionales. Vol. 8, N.o 3. Enero-Junio      2016: 255-266.

CMW. (4 de marzo de 2011). “Secuestros a Personas Migrantes en Tránsito por México”. Disponible en   tbinternet.ohchr.org: https://www.google.com.gt/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=testimonio+de+migrantes+v%C3%ADctimas+de+secuestro+ohchr

ONU. (2015). “From Trends in International Migrant Stock: The 2015 Revision”. UN Departament            of Economic and Social Affairs: Disponible en       http://www.un.org/en/development/desa/population/migration/publications/populationfacts/docs/                MigrationPopFacts20154.pdf

Grasso, D. (2014). “From El Confidencial”. Visitado el 31 de marzo de 2014, disponible en                 http://www.elconfidencial.com/espana/2014-03-31/trece-anos-de-inmigracion-mas-de-23-000- muertos-por-intentar-alcanzar-europa_108953/

Sassen, S. (2013). Inmigrantes y ciudadanos. De las migraciones masivas a la Europa fortaleza. Madrid:               Siglo XXI Editores.

Durand, J., & Schiavon, J. A. (2010). Perspectivas migratorias. Un análisis interdisciplinario de la          migración internacional. México: CIDE.

CONAPO. (2015). “From Stock migratorio por origen-destino 2015”. Disponible en                 http://www.conapo.gob.mx/es/OMI/Stock_migratorio_por_origen_destino_2015

Herrera C., R. (2006). La perspectiva teórica en el estudio de las migraciones. México: Siglo XXI.

Serrano Herrera, C., y Jaramillo Benítez, M. (2015). Anuario de migración y remesas, México 2016.         México: BBVA/Secretaría de Gobernación/CONAPO.

OIM. (2016). Fatal Journeys, Volume 2. Identification and Tracing of Dead and Missing Migrants.         Geneva: IOM’s Global Migration Data Analysis Centre GMDAC.

The White House Gov. (2017). “From The White House President Donald J. Trump”.      Disponible en https://www.whitehouse.gov/#page

Departament of Homeland Securiy (2017). “From Executive Orders on Protecting the    Homeland”.         Disponible en https://www.dhs.gov/executive-orders-protecting-homeland

Riestra, L. (2017). “From The Huftington Post”. Disponible en               http://www.huffingtonpost.es/2017/01/25/trump-construira-muro-     mexico_n_14389826.html?utm_hp_ref=spain

OIM (enero de 2017). Encuesta sobre migración internacional de personas guatemalecas y remesas        2016. Guatemala: Guatemala.

Fragoso, S. (2017). “Every Body Should Be Saying Things Like This”. Visitado el 12 de enero de 2017,  disponible en  https://psmag.com/noam-chomsky-talks-trump-free-speech-and-the-virtues-of-resistance-          8b67f1756829#.2iy9r16gx

 

[1] En relación con los orígenes de la migración podemos indicar que las primeras grandes movilizaciones de trabajadores se dan con la transición del feudalismo al capitalismo, lo cual se evidencia con la proletarización del campesinado afincado en feudos. “Estos desdichados desplazados eran unas de las clases de víctimas del nuevo orden económico, que se extendió rápidamente tras el fracaso de las revoluciones de 1848 […] La supresión de la servidumbre en Rusia y Austria, siguiendo los pasos de las anteriores reformas en Prusia, creó una vasta masa de trabajadores móviles sin tierras y en situaciones de gran pobreza”. (Sassen, 2013, p. 65)

[2] “…lo que parece el destino de todas las áreas que experimentan un rápido crecimiento: la necesidad de abastecerse de mano de obra del exterior” (Sassen, 2013, p. 10).

[3] Para 2014, el INM reportó más de 1 millón de cruces documentados en las fronteras de Chiapas con    Guatemala (68% del total), en Quintana Roo 531 359 cruces (30.4%) y en Tabasco 25 266 cruces (1.4%) (Nájera Aguirre, 2015, p. 256).

[4] Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, la población guatemalteca inmigrante en Estados Unidos sería de aproximadamente 2 178 219 personas, dato coincidente con el reporte de OIM que ubica en 2 301 175 personas (OIM, 2017). Estos datos suponen un subregistro por las características de la población inmigrante que procura no evidenciar su estatus irregular.

[5] Según la Dirección General de Migración (DGM), las deportaciones de guatemaltecos desde Estados Unidos en 2016 ascendieron a 35 465 personas (13% más que en 2015), los que sumados a los provenientes de México (56 142), totalizan 91 607 individuos.

[6] En 2016, las remesas ascendieron a US$ 7 159 967.6 (miles de dólares. Fuente: Banguat), para 2015 las remesas constituían 11% del PIB. Estas transferencias están destinadas a 1 667 699 receptores que podría implicar a aproximadamente a 6 212 099 personas beneficiarias (OIM, 2017).

[7] Las exportaciones de Guatemala durante 2016 se mantuvieron hacia su principal socio comercial: Estados Unidos, con 3 465.3 millones de dólares (33.1% del total de las exportaciones). (Fuente: Banguat)

[8] Entrevista a Noam Chomsky en Pacific Standard.

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