Situación de las mujeres, adolescentes y niñas

La más terrible paradoja que ha vivido Guatemala en su historia inmediata es la muerte de 41 adolescentes el 8 de marzo, día en que se conmemoraba el Día internacional de las mujeres, establecido a petición de Clara Zetkin, en memoria de la muerte de 123 obreras de la industria textil, en la fábrica de camisas Triangle Waist, ubicada en la ciudad de New York, el 25 de marzo de 1909. El anterior es considerado el desastre industrial con más víctimas mortales de dicha ciudad. Las edades y la condición social de las víctimas del evento antes mencionado coinciden con los de las niñas inmoladas en el Refugio Hogar Seguro Virgen de la Asunción de Guatemala.

Más allá de la deleznable tragedia ocurrida en Guatemala el 8 de marzo de 2017, las mujeres de este país hemos vivido una situación que se ha deteriorado, cada vez más, a lo largo de estos 20 años desde la firma de la paz. Como ejemplo de lo anterior, tenemos la espiral de feminicidios que llevó a que, en 2008, el Congreso de la República aprobara el Decreto 22-2008, Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia Contra la Mujer.

 

Por otra parte, la creciente violencia en contra de las mujeres motivó la instalación de los Centros de Apoyo Integral para Mujeres Sobrevivientes de Violencia (CAIMUS), pues el artículo 16 de la Ley contra el femicidio señala que es obligación del Estado “garantizar el acceso, la pertinencia, la calidad y los recursos financieros humanos y materiales para su funcionamiento”.

 

Otra terrible faceta del escenario de la situación que viven las mujeres en Guatemala es el problema de los embarazos en niñas y adolescentes. Ello motivó que durante 2015, FLACSO-Guatemala realizara una acuciosa investigación, que incluyó una encuesta representativa a nivel nacional y la recolección de historias de vida, que traslada las voces de las adolescentes que han vivido este agravio. Del informe final, publicado con el título “Me cambió la vida. Uniones, embarazos y vulneración de derechos en adolescentes”, extraemos los siguientes datos:

 

  • Edad promedio de la primera relación sexo-genital: 15 años
  • Edad promedio del primer embarazo en ladinas y mestizas: 16 años
  • 47% no había recibido información sobre cómo prevenir un embarazo
  • 9/10 no utilizó ningún método en la primera relación
  • Aumento de casos de madres de diez años de edad, OSAR (octubre, 2016)

 

A lo anterior se suma la trata de personas (comercio ilegal de seres humanos), considerado como un delito “con rostro de mujer”, ya que según datos proporcionados por la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala (PDH), 68% de las víctimas de ese crimen son mujeres (el grupo más vulnerable se ubica entre mujeres de 13 a 17 años de edad).

 

De acuerdo con el “Informe Violencia, Niñez y Crimen Organizado de la Organización de Estados Americanos” (OEA) y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIHD), a partir de los nueve años de edad, los niños ya son vulnerables a este delito, pues a esa edad los usan como vigilantes o informadores; a partir, de los 12, como vigilantes de casas de seguridad, y desde los 16 años, ya se ven involucrados en actividades más violentas, como el secuestro y el asesinato.[1]

 

Otro dato alarmante sobre la situación de la mujer es el que nos proporciona el “Informe Estado de la población mundial (UNFPA 2013), en este se afirma que solo una de cada diez niñas tiene acceso a la educación básica.

 

Es importante resaltar que lo sucedido en el llamado “Hogar Seguro Virgen de la Asunción” es solo una nueva llamada de atención sobre la dramática situación que enfrentan las mujeres, adolescentes y niñas en un país postconflicto, cuyas heridas no terminan de sanar.

Bibliografía

[1] Siglo XXI, miércoles 25 de mayo, 2016: p. 2 Un delito con rostro de mujer.

Cfr. ¡Me cambio la vida! Uniones, embarazos y vulneración de derechos en adolescentes. FLACSO Guatemala, Ministerio de Salud Pública y asistencia Social, Fondo de Población de las Naciones Unidas, Guatemala, diciembre 2015.