Editorial: La construcción social de la juventud y la participación política

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El concepto de juventud se ha construido socialmente y se encuentra vinculado a aspectos históricos, sociales y culturales. Al mencionar los aspectos históricos, se hace referencia a que el concepto de juventud ha ido cambiado a través del tiempo. Desde el punto de vista social, hay que tomar en cuenta las variables condicionales en la vida de los jóvenes: el género, la clase social, el lugar de residencia (urbano-rural), el grupo étnico, la preferencia sexual, religión, etcétera. En relación con los aspectos culturales, se hace énfasis en las prácticas, comportamientos y actitudes aprendidas dentro de la comunidad a la cual pertenecen.

Existen, además, distintas concepciones relacionadas con los grupos etarios que conforman el universo de los jóvenes. Hay quienes consideran que a ese grupo pertenece la población comprendida entre los 15 y 24 años de edad; otros, que lo integran aquellos que van de los 15 a los 29 años. Por lo anterior, se puede reafirmar que el concepto de juventud es una construcción social.

Así, la juventud se entiende como un grupo etario determinado, que como tal persiste a través del tiempo, pero que en muchos aspectos se renueva constantemente. De esa cuenta, al relevo llega un nuevo grupo de jóvenes con distintitas prácticas sociales, formas de pensar y estilo de vida.

Se infiere, entonces, que la juventud que conocemos no es homogénea, pues posee distintas identidades. Estas identidades se vinculan de manera directa con las posibilidades de participación.

Concretamente, un joven cuya identidad es la de un hombre rural e indígena, va a tener menores oportunidades de participación que otro identificado como hombre urbano, no indígena. Esta brecha de participación será aún mayor, si se trata de una mujer, rural, indígena. En otras palabras, si bien la participación de los jóvenes en Guatemala es limitada, algunas de las identidades que los jóvenes poseen puede limitarla aún más, si estas no se encuentran vinculadas a los sectores poderosos.

Históricamente, Guatemala ha sido una sociedad autoritaria, patriarcal, conservadora, racista y adultocéntrica, prácticas que aún se conservan y que acentúan las brechas que existen dentro de la participación de la juventud.

El que los jóvenes no se interesen por participar políticamente se debe, principalmente, a las pocas oportunidades con las que cuentan en materia educativa, así como a la limitada formación de ciudadanía y espacios de participación.

En el caso de las oportunidades educativas, según datos del Ministerio de Educación (2015), en el ciclo básico se atendió únicamente a 45.3% de adolescentes y jóvenes, mientras que en el ciclo diversificado la cifra disminuye a 23.08%. En materia laboral, solamente 55.4% de los jóvenes, entre 15 y 25 años de edad, había tenido alguna vinculación con el mercado laboral en 2011 (ENJU, 2011), cifras que denotan las limitadas oportunidades de la juventud en los temas educativo y laboral.

Si bien la identidad de los jóvenes puede, en determinado momento, limitar su participación debido a la estructura social existente, esta también debe ser considerada como el espacio de oportunidad para que las identidades que generalmente han sido excluidas, participen políticamente con el fin de posicionar sus demandas sociales.

Al hablar de participación política, no se hace referencia exclusiva a la participación en política partidaria, sino en organizaciones, colectivos y grupos sociales donde se favorezca la emisión de opinión, la expresión de sus necesidades, donde analicen su situación social y propongan acciones para mejorar sus condiciones de vida. Para ello, es necesario que los jóvenes formen parte de los procesos de construcción de política pública a favor de la juventud, para que estas puedan realizarse tomando en cuenta las particularidades de este sector de la población, aspecto que favorecería la solución de las problemáticas que les aquejan.

Como ya vimos someramente, el tema de juventud es complejo y de suma importancia para la realidad del país. Es por ello que en este nuevo diálogo se aborda desde distintas perspectivas, haciendo énfasis en las políticas sociales, la situación de la juventud y la participación. Esperamos que las ideas aquí expresadas aporten a la discusión y construcción de propuestas que contribuyan al mejoramiento de las condiciones de vida de los jóvenes en Guatemala.

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