Desarrollo Energético Sostenible en Guatemala

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Erick Cabrera

En Guatemala para poder dialogar sobre Desarrollo Energético Sostenible, debemos tener claridad sobre el significado de Sostenibilidad Energética también llamada sustentabilidad energética que es definida por el World Energy Council – WEC, como el equilibrio entre tres dimensiones principales: la seguridad energética, la equidad social, y la mitigación del impacto ambiental. El desarrollo de sistemas de energía estables, accesibles y ambientalmente aceptables desafía soluciones simples en un país con entorno multiétnico, pluricultural y multilingüe caracterizado por una gran riqueza natural-cultural y considerado como  mega biodiverso. Estos tres objetivos son un “trilema” que requiere de complejas interconexiones entre sectores público y privado, entre gobiernos y entes reguladores, entre la economía, los recursos del país disponibles, las políticas, leyes y normativas legales vigentes, las preocupaciones ambientales y el comportamiento individual y colectivo de las comunidades y la sociedad civil.[1]

La seguridad energética en el caso de Guatemala es tanto un país importador como exportador de energía (hidrocarburos y electricidad). En nuestra situación actual incluye: la gestión eficaz y eficiente de la oferta de energía primaria, de origen nacional o extranjero que es toda forma de energía disponible en nuestros recursos naturales patrimoniales antes  de ser convertida o transformada. Consiste en la energía contenida en los derivados del petróleo, gas natural, combustibles crudos, la energía solar, la eólica, la geotérmica y otras formas de energía que constituyen una entrada al sistema de la matriz energética nacional. Si no es utilizable directamente, debe ser transformada en una fuente de energía secundaria (electricidadcalor, etc[2].; la confiabilidad de la infraestructura de energía tanto del gobierno como de las empresas; y, la capacidad de las empresas de energía para satisfacer las necesidades actuales y futuras de la sociedad como un todo (En el país y en la región dado el avance de interconexión e intercambio eléctrico SIEPAC con Centroamérica México y en un futuro Colombia). Para los países que son exportadores netos de energía, como México esta cuestión también está relacionada con la capacidad de mantener los ingresos de las ventas en los mercados Centroamericanos, perspectiva que es controvertida, más aún si no se adapta en ofrecerla desde fuentes renovables y no renovables que perjudican el derecho de los países y los pueblos de Guatemala y la región  dada su alta vulnerabilidad al cambio climático.

En nuestro país y nuestro actual contexto la equidad social se refiere a la accesibilidad y costo razonable de proporcionar energía a la población. La carencia de equidad social en esta materia se ha definido como “pobreza energética“. A raíz de la crisis económica de 2008, el concepto de “pobreza energética” se ha incorporado a la agenda política de algunos países europeos, como Reino Unido, Francia, Eslovaquia o Irlanda. El problema del acceso a la energía, endémico en países como Guatemala y el triángulo norte de Centroamérica, se ha extendido también a los del Primer Mundo por las crecientes dificultades económicas de las familias para hacer frente a la tarifa energética. Según la definición establecida en Inglaterra Reino Unido, un hogar en situación de “pobreza energética” es aquel que “necesita gastar más del 10% de sus ingresos en todo tipo de combustibles” para poder llevarlo hasta una temperatura razonable, fijada entre 18º C y 21º C[3].

En Latinoamérica especialmente en Guatemala el concepto de pobreza energética difiere de aquel de los países llamados del primer mundo, ya que en los países en desarrollo como Guatemala, es un reflejo directo de los hogares y familias vulnerables que sufren desempleo, y viven en pobreza y pobreza extrema el área rural y cinturones de áreas peri urbanas, que no tienen ingresos para garantizar su seguridad alimentaria y nutricional y mucho menos para pagar renta y la energía que satisfaga sus necesidades básicas domésticas como alimento, agua, luz y gas.

En América Latina la pobreza energética es generalizada. En 2012, en la Cumbre de las Américas se estableció el acuerdo de eliminar la pobreza energética en los 10 años siguientes, hasta 2022. Además de la imposibilidad de pagar los gastos energéticos, en América Latina unos 30 millones de habitantes, el 5% de la población no puede acceder a corriente eléctrica.[4] En América Latina el número de pobres en 1999 era de 211 millones.[5]

La mitigación del impacto socio ambiental en Guatemala en la búsqueda  de la Sostenibilidad Ambiental y el equilibrio en el uso u abuso de nuestros recursos naturales tanto renovables como no renovables, debe incluir la obtención de una base de indicadores de eficiencia energética BIEE del país, (en construcción),  en el lado de la oferta y la demanda y el suministro de energía a partir de fuentes renovables y otras fuentes con bajas emisiones de dióxido de carbono y otros gases que acentúan el efecto invernadero y la contaminación del aire, con las secuelas que esto ocasiona a la salud de los ciudadanos.

Para efectos de medición, monitoreo seguimiento y evaluación del Desarrollo Energético de un  país como el nuestro o de la región, existe una serie de indicadores generalmente aceptados de manera internacional denominados “índices Energéticos de Sostenibilidad” entre los cuales podemos mencionar: El Índice de Renovabilidad de la Oferta Total de Energía Primaria (IR); Índice de renovabilidad per cápita (IRC), Índice de sostenibilidad residencial (ISR), Índice de dependencia hidroenergética en la oferta total renovable (IDH), Índice de dependencia dendroenergética en la oferta total renovable (IDD),Índice de dominancia petrolera (IDP),Índice de consumo contaminante (ICC), Índice de generación eléctrica contaminante (IGC), este último se define como la relación entre la cantidad de CO2 emitida en el proceso de generación total de electricidad. Si bien constituye una simplificación, indica que tan contaminante es el proceso de producción de cada GWh de electricidad.

En términos cualitativos, un alto índice significa que producir ese GWh de electricidad, más allá del simple costo técnico/operativo de generación, tiene un elevado costo ambiental para el país, tanto por los efectos locales (contaminación directa e indirecta en la zona de las centrales) como globales (emisión de sustancias que ayudan a aumentar el efecto invernadero).

Es un índice directamente relacionado al “mix” energético del que dispone Guatemala, en particular, al equilibrio del parque de generación hidrotérmica que se utiliza. En los países que no disponen de recursos hidroeléctricos, evidentemente el IGC será mayor.[6]

 

Auto sostenibilidad Energética en Guatemala, para hablar de un futuro de auto sostenibilidad energética del país, necesariamente tenemos que hablar de la política energética en vigencia para el período 2013-2027, sus enfoque y principios que contribuirán con el desarrollo energético sostenible con equidad socioambiental, los enfoques incluyen la gestión por resultados, un enfoque de priorización territorial, descentralización y alianzas para el desarrollo, fortalecimiento de la inversión e infraestructura, desarrollo rural integral y apoyo a la inversión de proyectos locales para mejorar los estándares de vida de la población, generar empleo, ser un país líder en generación energética.

Como complemento de sus enfoques es necesario contar con principios que garanticen el uso eficiente y eficaz de sus recursos renovables y no renovables, asegurando el acceso universal a la energía, el abastecimiento seguro y de calidad, con eficiencia y competitividad, para el desarrollo energético sostenible, mediante el uso racional y eficiente de los recursos naturales con respeto a las tradiciones culturales, con integridad, continuidad transgeneracional y visión de largo plazo[7]

 

Para encaminar nuestra política energética hacia la auto sostenibilidad deseada, es indispensable asegurar y articular, coordinación y coherencia con otras políticas, programas proyectos e iniciativas nacionales e internacionales como las leyes de energía y minas sus reglas y regulaciones, leyes de electricidad, comercialización, leyes de consejos de desarrollo urbano y rural, código municipal, ley de descentralización, ley de áreas protegidas, leyes ambientales EIA, y políticas sectoriales, como las de desarrollo de micro y pequeñas empresas, desarrollo rural integral, producción más limpia, forestal, gestión ambiental y descentralización por mencionar algunas.

 

El desarrollo Energético sustentable del país no significa únicamente el incremento del uso de las energías limpias y renovables, como la eólica, solar, mareomotriz y geotérmica, sino también el uso eficiente y sostenible de los recursos no renovable como el petróleo el gas natural y el carbón de origen mineral entre otros, también implica la adaptación y adopción del recurso energético que cada día cobra más importancia en países competitivos: “Eficiencia energética”. Representa también la utilización de innovación de como la agroenergía y el uso de biocombustibles de primera y segunda generación, toman en cuenta la equidad, inclusión de los pueblos indígenas y no indígenas en los procesos de consulta informada inicial y participativa de cómo se deben utilizar mejor sus recursos naturales patrimoniales, en nuestro contexto es impostergable el enfoque integral y la incorporación de la eficiencia energética en el ámbito público-privado.

Es indiscutible la necesidad de incorporar mediante la cooperación técnica nacional e internacional las tecnologías de punta en los proceso de generación, trasporte y comercialización de energía eléctrica, dentro del contexto nacional y regional del SIEPAC, significa también el cuidado, la conservación y el uso sostenible de recursos considerados como Estratégicos para el desarrollo energético futuro del país como el agua los bosques el suelo y recursos del subsuelo, y la mejora de la calidad de vida de las futuras generaciones, depende de las Estrategias y planes que logremos institucionalizar hoy.

 

Entonces, el cambio cualitativo y cuantitativo en nuestra matriz energética, no implica únicamente un incremento en el uso de alternativas de energía limpia y renovable, también implica la “sostenibilidad socio ambiental Energética” con visión de corto, mediano y largo plazo transgeneracional de nuestros recursos naturales energéticos de manera transgeneracional, asegurando la equidad de acceso y uso de la energía, y a la vez reduciendo el impacto ambiental.

 

En este sentido juega un papel preponderante las Alianzas Público Privadas o APPs también denominadas “Private Public Partnerships”, lo cual asegura el desarrollo a futuro de un modelo mixto de desarrollo energético con sostenibilidad, incluyente y equitativo, donde los recursos patrimoniales sean conservados, protegidos y utilizados de manera eficiente y eficaz por el estado, los gobiernos locales y la ciudadanía bajo una cultura energética sostenible transgeneracional con reglas claras de aprovechamiento.

Para llegar a este punto de desarrollo energético, será indispensable incluir desde el inicio de cualquier iniciativa pública, privada, o local de desarrollo energético, el apoyo y acompañamiento social de los ciudadanos y comunidades locales, que actúen como facilitadores en los procesos de uso y acceso a los recursos con certeza jurídica para los inversionistas y equidad social para las comunidades en base a consultas participativas que utilicen como medio legal de consulta el Sistema de Consejos de Desarrollo de manera informada y documentada, para evitar la tergiversación por parte de grupos de interés contrario a la disminución de la pobreza energética y el desarrollo energético sostenible.

No será extraño entonces, contemplar saltos de innovación tecnológica y la utilización de APPs en distintos niveles de desarrollo de grandes proyectos energéticos, sino también medianos y locales que generen un alto impacto de utilización energética sostenible como motor del desarrollo económico y la competitividad regional, nacional y local, lo cual dará paso a la multiplicación de pequeñas y grandes empresas de Servicios Energéticos o ESCO´s (Energy Service Companies), tanto públicas como privadas, las cuales serán indispensables para el acompañamiento en una región Centroamericana que crece su homologación de normas y reglas dentro de un plan de desarrollo energético sostenible que incluye generación, transporte y comercialización dentro del contexto de los Sistemas de Integración e integración Económica Centroamericana SICA y SIECA y el Sistema de Integración Eléctrica Centroamericano SIEPAC, lo cual deja abierta la oportunidad de integración energética regional y el uso mancomunado de nuestros recursos patrimoniales regionales en mercados globalizados que necesitan energía sostenible para su desarrollo.

[1] World Energy Council. Policies for the future: 2011 Assessment of country energy and climate policy

[2]  http://www.academiatesto.com.ar/cms/?q=energia-y-combustion

 

[3] «Tregua eléctrica contra el frío»El País. 18 de noviembre de 2013.

[4] Colombia logra apoyo para erradicar pobreza energética en la región, El espectador, 15/4/2012

[5] América Latina – Pobreza Energética, Alternativas de Alivio, 2006, Consejo Mundial de la Energía

 

[6] Sostenibilidad energética en América Latina y el Caribe: el aporte de las fuentes renovables CEPAL. Octubre 2003. Consultado el 22/09/2012

 

[7] Política Energética 2013-2027, para el Desarrollo: Calidad Cantidad, Competitividad.

 

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