|
Guatemala, julio 2005 Nueva época, Año 4, No. extraordinario |
El ejercicio de la ciudadanía en el exterior: un derecho negado |
||
| ► | Portada |
a) Ciudadanía, democracia, Estado, migración y globalización El modelo actual del Estado-nación, de la democracia y de la ciudadanía surgió en un contexto histórico que fundamentaba su existencia y práctica en la defensa territorial del ejercicio del poder y la obtención de derechos. Bajo esta noción, pareciera ser que el Estado es el territorio que sólo admite a quiénes en él habitan; que la ley no se extiende más allá de las fronteras nacionales y que la ciudadanía se adquiere mediante la obtención de documentos que garantizan derechos y confieren obligaciones.
La dinámica global de la economía, la política, la migración internacional y la internacionalización de las doctrinas e instituciones de derechos humanos en años recientes ha dado lugar al replanteamiento de las definiciones tradicionales de Estado y de sus instituciones. A pesar de las tensiones que ello provoca, el sentido de democracia, constitucionalismo, ciudadanía y soberanía, ya no son los mismos. Básicamente, a la persona se le entiende como portadora de derechos y obligaciones, independientemente de su nacionalidad; han caído las fronteras, por lo menos desde una perspectiva teórica.
El debate sobre el ejercicio de la ciudadanía en el extranjero no es ajeno a esta situación. Su eventual propuesta e implementación deberá tomar en cuenta el contexto internacional y local y, ante todo, la dependencia contextual 8 que sufre la dinámica política e institucional de un país. El eje de la discusión es la reinterpretación y alcance del concepto de ciudadanía, con el objetivo de garantizar la participación política desde una visión democrática y "extraterritorial" del Estado.
Es por lo anterior que, entre las preguntas que pueden formularse a propósito del tema, caben las siguientes: ¿Por qué "reivindicar" la ciudadanía y la democracia para los (las) migrantes internacionales guatemaltecos(as), en un Estado que en mucho les negó su pleno ejercicio y disfrute, tanto en el plano formal como informal, dentro de su territorio? ¿Es válido el argumento que relaciona el concepto de ciudadanía con el derecho a tener derechos? ¿Desde qué criterio "la democratización de la democracia" se vincula con el ejercicio de la ciudadanía en el extranjero? Al respecto, Carlos Navarro explica: es evidente que el tema plantea a todos los interesados problemas conceptuales nuevos, desafíos jurídicos, institucionales y logísticos inéditos que no pueden enfrentarse sólo con el sentido común, estirando la legislación vigente o la buena disposición de las autoridades para hacer valer el derecho constitucional al voto que la Constitución otorga a todos los ciudadanos (…) por su naturaleza e implicaciones, el voto en el extranjero es un tema cuyo examen no sólo es susceptible de generar fuertes controversias en el plano de las ideas políticas y las doctrinas jurídicas, sino que además plantea interrogantes, dilemas y desafíos tanto en el campo de las relaciones internacionales como en la sociología política y el Derecho y la administración electoral (…) Su discernimiento y valoración integral pueden llevar a la revisión y reformulación de concepciones relacionadas con la ciudadanía, la titularidad y el ejercicio de los derechos políticos, la comunidad política nacional o la soberanía nacional.9
Si sostenemos que existe un debilitamiento del vinculo tradicional entre territorio y ciudadanía y como lo establece la socióloga turca Yasemin Soysal (…) la experiencia inmigrante muestra que la ciudadanía nacional ha sido sustituida gradualmente por un modelo más universal de membresía menos basado en consideraciones territoriales que en la noción de derechos de individuo,10 la moderna concepción de ciudadanía, como categoría histórica, política, jurídica y ética, pudiera ser definida como el concepto que interpreta a la persona que posee la investidura de ser portador del derecho a tener derechos, en un marco político, institucional, jurídico y socioeconómico que le permite la plena conceptualización integral, ejercicio y goce de estas garantías, a las cuales accede por el sólo hecho de su propia individualidad y pertenencia comunitaria. Así, la ciudadanía no puede ser tomada como fuente de derechos, sino como un derecho del hombre.11
En su parte dogmática, la
Constitución política de la República de Guatemala contiene suficientes
expresiones normativas que no riñen con la definición construida. Por lo
tanto, la noción de ciudadanos (as) guatemaltecos (as) migrantes
internacionales, como propuesta, no sólo es jurídica y políticamente
valida, sino éticamente correcta; para el tema que nos ocupa, puede ser
el punto de partida del debate y una propuesta institucional. Este |
con la incorporación de quienes están excluidos. La ciudadanía se ejerce mas allá de las fronteras nacionales bajo un criterio institucional que la favorece, sin menoscabo ni tergiversación de la soberanía nacional. Esto es: ciudadanía transnacional. El rumbo del debate podría situarse en el espacio político más adecuado para esta discusión. Éste puede nacer del proceso de la reforma política del Estado. En este marco, consideramos no recomendable tomar la bandera del ejercicio de la ciudadanía guatemalteca en el extranjero, como una demanda sectorial o de los que migran, sino como un asunto propio de la construcción y desarrollo de la ciudadanía, de todos y todas: la construcción y ampliación de la democracia, la transparencia y claridad ética de los procedimientos y reglas de acceso al poder político. En el contexto actual, estos temas son los que usualmente han sido soslayados en el debate público. b) El diseño institucional: planteamientos para abundar en el debate 12 Quizás el contenido más controversial de la discusión sobre el ejercicio de la ciudadanía en el extranjero esté en las formas, normas, mecanismos, tiempos, procedimientos e instituciones que le otorgarán su validez operativa. Al comparar las experiencias de otros países dentro de estas cuestiones, se encontró que los que se mencionan con más frecuencia son las siguientes:
Será necesario incluir en la discusión algunos otros aspectos, entre éstos los indicados por Horacio Boneo:13
• el elevado número de ciudadanía guatemalteca migrante internacional;
• la heterogeneidad de los guatemaltecos (as) en el exterior, ya que se trata de un grupo que incluye categorías tan diferentes como las de migrantes autorizados, no autorizados, residentes, ciudadanos, y con doble nacionalidad, entre otros;
• sensibilidades políticas locales en el país de residencia; y,
• el alto grado de desconfianza que caracteriza a la democracia nacional, sus instituciones políticas y los procesos electorales, sumado a la carencia de una relación "de ciudadanía" entre Estado y persona.
• el alto grado de desconfianza que caracteriza a la democracia nacional, sus instituciones políticas y los procesos electorales, sumado a la carencia de una relación "de ciudadanía" entre Estado y persona.
c) El proyecto político nacional: ¿por qué y por quién se votará? y ¿cuenta el voto?
En los círculos del poder político, las preguntas más frecuentes que aparecen suelen ser: al reconocer la ciudadanía política a los migrantes
internacionales, ¿por qué y por quien votarían? ¿cuál será su posición política? ¿cuál su visión de país? ¿qué tanto cuenta su voto en la correlación de fuerzas políticas en el territorio nacional? Es difícil, si no imposible, saber las respuestas a estas interrogantes; pero, sin llegar a la especulación y con base en la observación de las estrategias políticas partidarias, nos atrevemos a afirmar que:
• Las organizaciones
partidarias reconocen la importancia de la fuerza política y económica
de los migrantes, lo que se confirma con sus
• Con el ejercicio de la
ciudadanía en el extranjero, también se "transnacionaliza" la política,
por lo que las estrategias cambian en
• La cantidad y la calidad de la participación política de los (las) migrantes internacionales podría cambiar sustancialmente la forma de hacer política en el país y, definitivamente, modificaría la correlación de fuerzas políticas internas. La duda es ¿a favor de cuál proyecto? Sin duda, esta pregunta no necesariamente define el contenido conceptual e institucional de una propuesta, pero puede determinar la estrategia del debate político para su creación y, ante todo, los tiempos que se le den a su implementación.
|
| ► | Una situación nueva para la que no estamos preparados | ||
| ► | Los guatemaltecos en el exterior deben ejercer sus derechos cívicos | ||
| ► | El voto en el extranjero: ejercicio de la ciudadanía para la construcción de la democracia | ||
| ► | Conceptos para el debate | ||
| ► | A manera de conclusión | ||
| ► | NOTICIAS FLACSO | ||
| 8 Dieter Nohlen. Sistemas electorales y reforma electoral: Una introducción. IDEA, 2004. 9 Carlos Navarro Fierro, Op.Cit. 10 Ana Maria López, Tesis Doctoral: Inmigración, Ciudadanía y Derechos Liberales, Instituto de Filosofía, CSIC, España, 2001:10. 11José Manuel Bermuda. Exposición: “Migración y cambio social”. En el III Coloquio Internacional de Geocrítica, Universidad de Barcelona, España, 2000. 12 Se puede profundizar sobre este tema en el informe final de la investigación. Fernando Sánchez, Op.Cit. 13 Horacio Boneo, Op.Cit. |
|||
|
► Portada ► www.flacso.edu.gt ►flacsoguate@flacso.edu.gt ►Ediciones anteriores |
|||