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Nueva época, Año 4,No. Extraordinario Guatemala, mayo 2005
Juventud y multiculturalidad en Centroamérica: un desafío estratégico |
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Portada |
E l p r o b l e m a Isabel Rodas, Rosa Tock y Ronald Flores1 |
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| ► | El problema |
La juventud constituye 70% de la población centroamericana, pero es, a la vez, uno de los segmentos menos atendidos: siete de cada diez jóvenes están fuera del sistema educativo. Estos datos traducen el desafío estratégico de los centroamericanos para generar oportunidades de bienestar común y desarrollo individual de la juventud de hoy. También ayudan a redimensionar el simplismo que se esconde detrás del clamor por “penalizar a las maras", que parece ser la principal política de los débiles Estados de la región frente a la delincuencia juvenil. Los principales retos que enfrenta la juventud centroamericana son similares a los de otras sociedades en desarrollo: acceso limitado a la educación (interrupción temprana, baja calidad, pocas opciones de educación no formal), desempleo, trabajo precario y peligroso; violencia y crimen consecuencia de la pobreza; crisis de identidad (personal y familiar, de pandillas, etcétera); explotación y tráfico de jóvenes; reclutamiento en conflictos armados; falta de oportunidades y apoyo (abuso de substancias, embarazos tempranos, transmisión de infecciones sexuales, sida, etcétera). Cerca de la mitad de los centroamericanos en condición de pobreza son niños y jóvenes de 14 años o menos de edad, y se observa un ciclo vicioso en la medida en que la asistencia escolar disminuye, conforme se reduce el ingreso familiar y las oportunidades para superar la pobreza. Las escasas oportunidades de educación formal y no formal, empleo y desarrollo humano integral de los jóvenes están interconectadas y representan también costos económicos y sociales fuertes, sin olvidar los efectos de aislamiento, vulnerabilidad, impotencia y frustración que padecen. Los costos de desatención y la escasa inver-sión en la juventud repercuten en la erosión del capital humano y social, lo cual se evidencia en el incremento de las pandillas juveniles o maras.2
Esta compleja situación de la juventud debería abordarse actuando sobre las desventajas a las que se enfrentan los jóvenes centroamericanos, puntualizadas en tres dimensiones relacionadas: |
a) económicas (disponibilidad de bienes que generen ingresos)
b) sociales (acceso a información, formación de capital social, actividades recreativas y culturales, oportunidades de educación, atención y tutoría)
c) políticas (participación en la toma de decisiones).
En tanto que la
mayoría de la población centroamericana es joven, es insuficiente e
ineficiente enfrentar esa escasez integral por medio de políticas
sectoriales. Es imperativo elaborar esquemas complejos que tomen en
cuenta políticas territoriales que den acceso a los jóvenes a los
recursos de sus propias localidades, así como a los referentes
colectivos que les aporten sentido y pertenencia. En todo caso, las
políticas sectoriales tendrían que ser complementadas por
estrategias de desarrollo territorial. Las dos dinámicas arriba
indicadas son imposibles de lograr sin una visión macro, producto
del análisis y coordinación entre los distintos actores implicados
(gubernamentales, iniciativa privada, ONG y organismos
internacionales y de cooperación externa) para provocar procesos con
resultados inmediatos y generar estructuras que, en el largo plazo,
involucren a estas sociedades jóvenes en su conjunto y de manera
orgánica.3 En este sentido, la incapacidad de coordinación y de
generar enfoques de trabajo articulado es una de las grandes
deficiencias de las propuestas institucionales tradicionales en la
región. El interés de este artículo es explicitar los |
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La contrastante panorámica de Centroamérica: juventud y diversidad étnica |
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La juventud multicultural / La invisibilidad étnica en la juventud |
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Conocer las iniciativas: la capacidad de integrar con direccionalidad |
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▲Taller de seguimiento III Encuentro internacional sobre desarrollo sostenible en Petén |
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▲1905-2005:Centenario de la disolución de la unión sueco - noruega |
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1 Este es un resumen de la investigación realizada a finales de 2003 por Isabel Rodas, doctorante por la Escuela de Altos Estudios de París, y actualmente coordinadora académica de FLACSO-Guatemala, Rosa Tock, maestra en políticas públicas por la Universidad de Minnesota y Ronald Flores, maestro en Literatura Comparada por la Universidad de Texas. El equipo de investigación viajó a las capitales centroamericanas para entrevistar a jóvenes y a responsables de organizaciones que trabajan programas de juventud. Se visitaron también proyectos de este tipo en el interior de Guatemala. La versión completa del informe puede ser solicitada a la sede FLACSOGuatemala.
2 Para citar algunos datos, Sergio Ramírez indicaba que para el 2003, las llamadas "maras" –del término marabunta, o sea ejércitos de hormigas migratorias que devoran a su paso todo lo que encuentran–, sumaban en Honduras más de quinientos grupos, con unos cien mil miembros; en Nicaragua 270 pandillas, de las cuales noventa operaban en la capital; y en Guatemala, agrupaban doscientos mil jóvenes y adolescentes. Revista El Acordeón (5 de octubre 2003). “Pesadilla compartida”. Guatemala: elPeriódico, p. 5. |
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