Por qué somos tan vulnerables: La relación entre pobreza y desastre

 

Como se afirma al inicio de este trabajo, las causas de la alta vulnerabilidad que presenta el país no son recientes, provienen de una larga historia de desigualdad, racismo y exclusión.  Guatemala presenta una población mayoritariamente rural que se dedica a actividades agrícolas; la mayoría de la población es indígena y se ubica en tierras rurales de difícil acceso y escasos servicios básicos (educación, salud). Existe una alta tasa de desempleo rural y una alta población de jornaleros que dependen de los monocultivos, sin cobertura de seguridad social. 

Las posibilidades de trabajo que pueda tener este sector de la población son muy escasas y están estrechamente ligadas con el nivel educativo. Los ingresos promedio de un campesino o jornalero se encuentran muy por debajo del salario mínimo.

El modelo económico agroexportador del país se basa, principalmente, en la sobre explotación de la mano de obra y la degradación ambiental, y si a ello se suma la baja inversión del Estado en políticas sociales, producto del ajuste estructural y de la aplicación de políticas neoliberales, empezamos a encontrar las causas estructurales de la alta vulnerabilidad que padece el país. 

 La población más afectada ante un evento natural ha sido principalmente la que vive en condiciones de pobreza y en zonas de alta degradación ambiental. Si hacemos una revisión de los principales daños ocasionados por el huracán Mitch, la tormenta tropical Stand y Agatha podemos confirmarlo. La pobreza ha venido incrementando el riesgo ya que la gente no cuenta con los medios para mejorar sus condiciones materiales de vida y decidir sobre el espacio donde habitar.

El desastre es cada vez más grande, y esto no se debe precisamente a que el evento natural sea considerado más potente, sino que la población se encuentra en situación de mayor vulnerabilidad.

 

Continúa en la siguente páguina…

Comments (1)

 

Leave a Reply