Guatemala entre extremos: De sequías prolongadas al golpe de Agatha

  

Afrontando secuelas en materia alimentaria:

En abril de este año, el vicepresidente de la República, Rafael Espada, y Lily Caravantes, Secretaria de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN), señalaron que eran necesarios, por lo menos, 1 mil 200 millones de quetzales para atender a largo plazo la crisis alimentaria y elaborar un plan estratégico contra el hambre. Según el gobierno, la falta de alimentos en Guatemala generada en 2009 por a la escasez de lluvia, causó la pérdida de cultivos agrícolas por un monto de 168.9 millones de quetzales y afectó a más de 54 mil familias pobres, cobrándose la vida de, al menos, 25 niños.

Hasta antes de la tormenta Agatha, se habían detectado más de 15 mil casos de desnutrición, en su mayoría en el denominado “corredor seco”  en el oriente y norte del país (Chiquimula, El Progreso, Zacapa, Jalapa, Jutiapa, Santa Rosa, Izabal y Baja Verapaz). Hoy, esas cifras se verán incrementadas tras el paso de dicha tormenta, que si bien no afectó de la misma manera a todos los departamentos del corredor seco, nuevamente cinco de los anteriormente golpeados (Chiquimula, El Progreso, Izabal, Jutiapa y Zacapa) aparecen dentro de los veinte más afectados, además de Escuintla, Retalhuleu, Guatemala, Sacatepéquez, Quetzaltenango Suchitepéquez, San Marcos Chimaltenango, Quiché, Sololá, Totonicapán y Huehuetenango.

Así como el año pasado –o quizá bajo peores condiciones­–, muchas familias del ámbito rural guatemalteco tendrán que lidiar con la precariedad de su alimentación, algunos lograrán consumir sus reservas alimenticias (quienes lograron guardar algunos excedentes y no los perdieron), mientras que otros tendrán que esperar el apoyo del Gobierno o de alguna otra entidad para sobrevivir. Contrario a lo que sucede en el resto de América Latina, la FAO señala que: Guatemala está teniendo bajos rendimientos en sus cosechas, provocando que las familias dependan de la compra de alimentos antes de lo previsto. Ante tales eventos, incrementar la producción de maíz, de granos básicos y otros cultivos se vislumbra lejana y muy complicada.

Al parecer, el dicho: después de la tormenta llega la calma, para Guatemala es sólo un anhelo, porque Agatha es la primera de entre 17 a 23 tormentas que aparecerán del Caribe, de las que según el INSIVUMEH, catorce de éstas se convertirán en tormentas tropicales, siete podrían volverse huracanes y cuatro en superhuracanes. Afirma que del lado del Mar Pacífico llegarán entre once y catorce tormentas tropicales; pero además, dadas las secuelas que dejó Agatha, la reconstrucción y recuperación de las regiones más afectadas, seguramente transcurrirá a pasos lentos, ya que a la fecha algunos poblados todavía se encuentran incomunicados, otros se quejan de que aún no reciben ayuda. A los que perdieron sus cultivos les tocará empezar de cero, con el riesgo de que antes de la recuperación aparezca otra tormenta.

En este sentido, los más recientes informes presentados en fuentes oficiales de la CONRED, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación – FAO, por sus siglas en inglés, -, informan sobre las pérdidas de cultivos de maíz, frijol, tomate, papa, cebolla, zanahoria, frutas y café en 200 de los 333 municipios del país. Las inundaciones provocaron también pérdidas en ganadería menor y en huertos familiares; cooperativas agrícolas sufrieron pérdidas en ocho mil cuerdas de maíz (Q 48,000) y 350 cuerdas de hortalizas (Q 250,000) y que según el MAGA son necesarios Q 378.8 millones para apoyar la recuperación de cosechas e infraestructura.[1] Por ello, es de esperarse un alza en los precios y no faltarán quienes se aprovechen de la situación y se pongan a especular.

[1] Daños alcanzan Q 378.8 millones, Prensa Libre, 22 de julio de 2010, pág. 19.

Sin embargo, ya desde inicios de este año, Luis Arroyo, director de la sección de Índice de Precios al Consumidor del Instituto Nacional de Estadística (INE), dio declaraciones sobre el alza a los precios de la canasta básica. Ya en marzo se reportaban dos incrementos;[1] en febrero de este año, de los 26 productos que la integran, el pan dulce, las pastas, el azúcar y la cebolla reportaron aumentos en sus precios.[2] Tras el paso de Agatha se vuelven a sentir los efectos por el aumento de los precios. A la población ya afectada –la más vulnerable – nuevamente le tocará sobrellevar este constante incremento de los precios, porque se prevé que el maíz y otros productos se encarezcan.

[1] En enero se registró un incremento de Q 40.95 y en febrero el alza fue de Q 16.78 en el costo de la canasta básica de alimentos para una familia de 5 personas, al pasar de Q 1, 938.27 a Q 1, 955 (elPeriódico, marzo 2010).

[2] La cebolla acumula durante este año un incremento del 70% y el azúcar blanca tuvo una variación del 6.36 % (elPeriódico, marzo 2010). En este caso el incremento fue más de índole especulativo por parte de los ofertantes.

 

Continúa en la siguente páguina…

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