Guatemala. Jornadas de marzo y abril del 62

No. 26        Tercera época          Guatemala 1 de mayo de 2011

 

 

Manuel Colom Argueta*

Presentación

En el marco del 49° aniversario de las JORNADAS PATRIÓTICAS DE MARZO Y ABRIL DE 1962, y con la responsabilidad de impulsar las actividades preparatorias del 50° aniversario de esas gestas populares, se instaló el 12 de abril la Comisión Nacional Organizadora, integrada por la Asociación Marzo y Abril, FLACSO-Guatemala y la Universidad de San Carlo de Guatemala (USAC).

Una de las primeras actividades programadas para esta conmemoración fue la realización de un acto especial que varios miembros de la Comisión Nacional Organizadora e invitados especiales realizaron al colocar una ofrenda floral luctuosa en el portón de la antigua Facultad de Derecho (ahora Museo Universitario) de la Universidad de San Carlos, en el mismo sitio donde hace 49 años fueron ejecutados los estudiantes universitarios NOEL LÓPEZ, ARMANDO FUNES Y JORGE GÁLVEZ, asesinados por miembros del ejército de Guatemala el 12 de abril de 1962.

FLACSO-Guatemala, como integrante de la Comisión Nacional Organizadora, por su importancia para entender este hecho histórico del país, da lugar en este suplemento extraordinario de diálogo, a la transcripción de la Conferencia “Guatemala. Significado de las Jornadas de Marzo y Abril”, dictada en la Facultad de Arquitectura en conmemoración de las gestas populares de 1962. Última actividad académica celebrada por Colom Argueta en vísperas de su cobarde asesinato el 21 de marzo de 1979, publicada originalmente en la Revista USAC, N° 1-1997. Dirección General de Extensión Universitaria.

Las jornadas de marzo y abril constituyen hechos de la historia contemporánea de Guatemala. Como dicha etapa histórica no se ha superado, corresponde a nosotros actuar como testigos y hacer lo posible por interpretarla, a sabiendas de que pueda haber una buena dosis de subjetivismo en la apreciación de los hechos y sus consecuencias.

Creo que la historia contemporánea de Guatemala la dominan dos hechos: Por un lado, la Revolución democrática de Octubre iniciada en 1944, truncada abrupta y violentamente en 1954. Y por otro, el proceso contrarrevolucionario que, de 1954 en adelante, va marcando nuevas formas de intervención imperialista, asociada a diferentes aspectos de subordinación de la oligarquía terrateniente y de la burguesía nacional. Desde ese momento, quienes detentan el poder y tratan de legitimarlo, desarrollarán los primeros elementos fascistoides que caracterizaran a la mayoría de gobiernos de América Latina.

Ambos momentos que estamos analizando, están marcados por condiciones internas y externas específicas, que en su desarrollo y culminación incidirán en el cauce que tomen los acontecimientos que en la actualidad vivimos. De ahí que su análisis detenido dará luz acerca del cómo y bajo qué condiciones ha tenido que impulsarse la lucha popular, y qué experiencias podemos sacar de ese proceso para la lucha revolucionaria.

La intervención extranjera en 1954, que terminó con el gobierno de Jacobo Arbenz, cortó un proceso político social a través de una fuerza foránea extranjera. Lo hizo por motivos de política hegemónica de los Estados Unidos, por intereses de las compañías extranjeras en Guatemala: banano, petróleo, electricidad; y tomando como instrumento a una pequeña oligarquía terrateniente. Digo pequeña porque en el derrocamiento de Arbenz el peso de la oligarquía era mínimo, realmente lo determinante fue la intervención extranjera.

 Guatemala vive desde 1954 hasta la fecha, un proceso contrarreformista, antidemocrático, un proceso en el que se adoptan determinadas modalidades y métodos represivos con diversas escaladas de violencia. La contrarrevolución no consistió simplemente en terminar con una constitución democrática de gobierno; la intervención extranjera significó que –al poner el poder en manos de una minoría de derecha– ésta se encargó de destruir una reforma agraria que estaba rectificando una estructura de tenencia de la tierra y un sistema productivo; destruyó  –fundamentalmente– la reforma agraria.

Esta intervención devolvió el poder a las compañías extranjeras: United Fruit Company, International Railways of Centroamerica (IRCA), Empresa Eléctrica. Cito estos hechos porque la United Fruit Company reincorporó sus tierras expropiadas; tenía, antes de la reforma agraria, 5,000 caballerías de las cuales solo cultivaba 400, y el gobierno de Arbenz le expropió 3,000 caballerías de tierra ociosa.

La “liberación” le devolvió posteriormente sus tierras a la United Fruit Company. Así como le devolvió las tierras a los terratenientes y a la United Fruit Company, también suspendió otros programas nacionalistas, como el de hidroelectrificación del país concebido por el gobierno de Arbenz, que había previsto el uso del recurso agua para producir energía; suspendió Jurún Marinalá, Los Esclavos y Atitlán, porque la Bond and Share era dueña de la empresa concesionaria de energía eléctrica en el área central y actuaba en función comercial, obteniendo utilidades hasta del 35%, es decir, que su capital se pagaba cada tres años. La Bond and Share impulsó las termoeléctricas: energía producida con combustible de hidrocarburos, y esto colocó al país en condición de una mayor dependencia, otro factor externo.

Continua en la siguiente página…

 

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